El próximo sábado, 25 de febrero, Laredo pondrá término a sus fiestas de Carnaval con el tradicional “Entierro de la Sardina”. Una cita que llegará envuelta en un halo de misterio e hilarante dramatismo merced a la escenificación teatral que han concebido los integrantes del grupo Aldaba Teatro.
Desde primeras horas sonarán por megafonía cantos fúnebres y misereres con los que desde el área de Turismo y Festejos que dirige la edil Laura Recio se pretende animar a la ciudadanía a participar en la celebración acudiendo vestidos de riguroso luto a las 20:00 horas a la plaza de la Constitución. Allí, el tramo superior de las escaleras se convertirá en un improvisado cementerio con siniestras tumbas de cuyo interior emergerán las huestes de Don Carnal y Doña Cuaresma para librar un último duelo físico y dialéctico que bebe directamente en la tradición del Arcipreste de Hita, con las oportunas licencias jocosas de la compañía teatral pejina.
Concluida la pugna con el resultado enigmático que sólo allí será desvelado, el cortejo fúnebre encabezado por una enorme sardina llevada en andas por los chicos del Taller Moowan iniciará el tradicional periplo entre las calles de la Puebla Vieja a modo de despedida antes de su quema. El desfile, en el que las peñas locales pondrán la partitura luctuosa intercaladas entre el público asistente, pondrá rumbo hacia la playa a través de la calle López Seña.
Para entonces se habrán sumado a la comitiva algunos de los artilugios que desfilaron el sábado anterior en el Día Grande del Carnaval. Entre ellos, esa espectacular “Casa del Misterio” de casi seis metros de altura, que arderá víctima de las llamas junto a la desventurada sardina.
Al tiempo que el fuego da buena cuenta de la infortunada y el resto de artefactos, se leerán distintas letanías que protagonizarán la ya tradicional “Noche del Viento”. Una divertida sucesión de invocaciones al más allá para “dar viento” a personajes de la actualidad nacional e internacional cuya trayectoria ha tenido una especial repercusión mediática en los últimos doce meses. Toda una demostración de ingenio sazonado con generosas dosis de picardía que desatarán las carcajadas del respetable, acostumbrado a seguir a pie de playa un festejo muy arraigado en la villa pejina. La celebración concluirá con la quema de una colección pirotécnica, que será la señal para que todos los congregados se desparramen por las calles laredanas para dar rienda suelta a una noche de diversión con la que se dejará atrás el Carnaval.








